"Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada."

Jeremías 20:11

 


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Persistir, Permanecer, Perseverar

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Hay una carta en el Nuevo Testamento que creo, es importante que nosotros como hijos de Dios podamos escudriñar y podamos meditar.

Pablo, en muchas de sus cartas, le escribió una carta a un joven que dejó a cargo para administrar y llevar adelante un ministerio. Creo que podemos sacar muchas enseñanzas de esta carta, porque más que darle instrucciones para el ministerio le da muchas instrucciones para el ámbito personal, donde le enseña, le dice lo que debe hacer. Pablo le aconseja y le advierte de muchas situaciones que pueden ocurrir, de lo que podría ocurrir y, cómo deberá comportase. En la primera y segunda carta vamos a encontrar cosas  que me gustaría compartir con ustedes.

Pablo le dice a Timoteo: "Debes testificar de Cristo, porque Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino que nos ha dado un espíritu de poder".  Pablo aconseja a Timoteo: "Debes testificar de Dios". También le habla en forma personal, a su vida:  "Aviva el fuego del don de Dios que te fue impuesto". Ahora le dice a Timoteo:  "Retén las sanas palabras, no te enredes en negocios de la vida, y (le advierte) sufre penalidades. No es fácil, esfuérzate en la gracia"; y le señala que para que el labrador pueda gozar de los frutos deba trabajar primero. También le advierte a Timoteo cómo serán los hombres en los postreros días diciéndole:  "Serán traidores, cuídate de eso Timoteo , no tendrán afecto, serán amadores de los deleites, más que de Dios, serán libertinos, calumniadores, orgullosos, vanidosos, más amigos del placer que de Dios, van a aparentar que son piadosos, pero con sus acciones, lo niegan". Pablo le da consejos  acerca de estos hombres, y son consejos válidos para nosotros hoy día, quizás no como comunidad, no como cuerpo; pero sí, en el ámbito personal. Esto es lo que Pablo nos puede decir esta mañana a cada uno de nosotros: "Testifica de Cristo. Aviva el fuego del don que hay en ti, sufre penalidades. El labrador para participar de los frutos, debe trabajar".

Pablo, después de darle todos éstos encargos a Timoteo, le dice: "Tú has seguido (estoy leyendo la Nueva versión Internacional) paso a paso todas mis enseñanzas: mi manera de vivir, mis propósitos, mi fe, mi paciencia, mi amor, mi constancia, mis persecuciones, mis sufrimientos Estás enterado que sufrí en Antioquia, que sufrí en Iconio, en Listra, las persecuciones que soporté, y de todas aquellas me libró el Señor". De esta misma forma, serán perseguidos todos los que quieran llevar una vida piadosa en Cristo Jesús. Es en esta parte la que me interesa que nos enfoquemos en esta mañana. 

Pablo le dice a Timoteo:  "Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, y sabes de quien lo aprendiste. Desde tu niñez, conoces las Sagradas Escrituras que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en justicia; a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra". ¡Qué interesante lo que dice Pablo!  "Tú has aprendido, desde pequeño conoces las Sagradas Escrituras, conoces mi sentimiento, conoces todo lo que yo he padecido, conoces mi manera de vivir (Pablo se coloca como ejemplo) conoces mi manera de vivir, conoces mi propósito, hacia dónde voy, conoces mi fe, conoces mi paciencia, mi amor y mi constancia, mi perseverancia".  Pablo sigue diciéndole: "Tú, permanece firme en lo que has aprendido".

En esta mañana, Dios nos dice por medio de esta carta:  "Cda uno de los que están en esta sala, permanezcan en lo que han aprendido. Si has aprendido poco, permanece; si quieres aprender más, sé constante en querer aprender más de Dios". Permanecer. Reina Varela dice: Persiste. Sé persistente en lo que has aprendido.

Un campesino que trabaja la tierra, tiene que echar la semilla y debe esperar pacientemente a que salga el fruto. A su debido tiempo saldrá. Los estudiantes aquí presentes, todos los que estudian se están esforzando por llegar a la meta. Los atletas, los deportistas, se preparan porque tienen una meta que cumplir. Un atleta se prepara por largo tiempo para llegar a tener éxito en algo que se ha propuesto. El campesino tira la semilla y espera con paciencia hasta obtener el fruto. Todos aquellos que deseen lograr algo; todos nosotros como hijos de Dios que queremos lograr algo: tal vez madurar, tal vez crecer, tal vez tener más conocimiento de Dios, tal vez ser hombres y mujeres más de oración, necesitamos tener una cualidad en esta vida y es: ser persistentes, perseverantes, y permanecer en lo que hemos aprendido. Permanecer y ser constante es tener un accionar para alcanzar con éxito las metas o los resultados deseados. Persistir, permanecer y ser pacientes.

Si yo quiero crecer en la vida cristiana no me puedo sentar en los sillones de mi casa, cruzar los brazos y así permanecer. Hay que perseverar en ciertas situaciones, hay que persistir en ciertas situaciones, hay que permanecer en lo que nos hemos propuesto. Eclesiastés nos enseña que: "es mejor el final de un negocio, en vez del principio" ¿Saben por qué? Porque en ese lapso hay muchas cosas que ocurren, es mejor permanecer, perseverar y lograr. Eclesiastés nos dice esto: el final es mucho mejor. Porque en ese lapso hay mucho paño que cortar. Si nosotros no somos perseverantes en ese paño que cortar, no vamos a llegar al final; es decir, nos convertimos en un refrán que dice: la partida de un caballo inglés (éste se aplica a toda situación que tiene un ganador inicial, pero con el transcurso de la carrera se transforma en un desastre) . En la vida cristiana si queremos lograr, si queremos madurar, si queremos ser diferentes a como el día de ayer, si queremos palpar lo que el título de un libro dice: - Tres pasos para adelante y dos para atrás - debemos perseverar, permanecer, ser persistente en lo que hemos aprendido, en lo que hemos oído.

Se dice que Thomas Alva Edison, inventor de muchas cosas que hoy día disfrutamos: focos, luces, lámparas, era un hombre muy persistente. Pero, no se basó en su inteligencia para llegar a tener éxito en lo que hoy conocemos, como por ejemplo: la pila, que en ese tiempo se llamaba un receptáculo para guardar energía, corriente, una batería. Lo que conocemos hoy como pila, la pila recargable, la que los jóvenes usan para el mp3, la historia y los antecedentes que yo encontré dice, que para que Edison haya tenido éxito en crear, en inventar, en poder guardar energía en esos aparatitos, hizo diez mil intentos. Diez mil esfuerzos que le llevaron al fracaso. Cuando se le preguntó si no se desanimaba con esos diez mil intentos y que no le llevaban a ninguna parte. Edison respondió:  -  ¿Sin resultado? No. Yo he aprendido mucho de esto, al contrario. Ahora sé, y ahora conozco, diez mil formas de cómo no hacer una pila -. ¡Qué interesante! Qué me demuestra esto. El secreto de sus grandes inventos no fue su gran inteligencia, sino más bien la perseverancia, la insistencia, la permanencia en lo que él creía que le iba a resultar. Diez mil intentos. Al diez mil uno le resultó. Pero él mencionaba:   - Yo he aprendido mucho en todo este caminar -. Edison nos puede dar un ejemplo de perseverancia, de perseverar, de mantenerse, de continuar y de llevar a término lo que se ha comenzado. 

La perseverancia, dice el diccionario normal, es: mantenerse, continuar, llevar lo que se ha comenzado. Esta palabra, perseverancia, viene del griego "proskarteresis" que significa: constancia, persistencia. "Poskartereo" significa: aprender constantemente, continuar sin sentido; adherirse firmemente; agarrarse bien. Ésta es una cualidad que nosotros debemos tener en nuestra vida, debe estar en nosotros como una cualidad de Dios, es decir: perseverar, ser constante en lo que has aprendido, en lo que hemos aprendido.

Deseo animarlos a que cada uno de nosotros, como hijos de Dios, comprometidos en la obra, podamos ejercitar y tener esta cualidad. En nuestra vida, como hijo de Dios debe haber esta cualidad: perseverar y ser constante.

La palabra a mí me enseña que el hombre (cuando digo hombre también está la mujer) el hombre que es de doble ánimo ¿qué es lo que pasa en su camino? Es inconstante, sube y baja como un tobogán. La palabra nos enseña: "el hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos". Pablo le dice a Timoteo: "Tú, como buen soldado de Jesucristo no te enredes en negocios que no te corresponden". Nosotros como hijos de Dios, y que estamos en el contexto de Reino de Dios, no debemos enredarnos en negocios que no nos corresponden. Para ello, debo tener la actitud de perseverar, de persistir en no quedar enredado. Si soy de doble ánimo me voy a enredar, un día será, sí; y otro día será no. Si somos inconstantes, en nuestra vida no va a ver perseverancia, ni persistencia.

Quiero mencionarles tres cosas en las que debemos perseverar:

1. La oración

Debemos perseverar en la oración, porque la palabra enseña en Hechos 1:14  "perseveraban en la oración". Perseverar, perseverar en la oración. Debemos revisar nuestra persistencia en la oración.  Personalmente yo, debo apagar la televisión. Creo que a ustedes no les pasa, pero yo debo apagar el televisor porque es algo que me permite entretenerme, y me desvía mucho de lo que yo debo hacer. La palabra me enseña que yo debo ser un hombre (una mujer) de oración: porque en la oración se ganan muchas batallas, porque es en la oración donde Dios obra en curar enfermedades. Debo presentar todas mis peticiones delante del Señor, debo tener la actitud de orar, de apartarme, de buscar la intimidad de Dios; y debemos ser perseverantes en eso. No hoy día sí, mañana no. No este fin de semana sí y el próximo no. Eso no sirve. En esto, hay que ser perseverantes si es que lo tienes aprendido.

Los jóvenes que tienen proyectos deben proponérselo a Dios, entregarle todas sus cosas a Dios: si tienen planes de estudios, si quieren estudiar ingeniería u otra carrera, deben presentarse en oración delante de Dios y perseverar en esa actitud de querer lograr metas; pero primero, deben perseverar. Los matrimonios deben perseverar en oración para que el esposo trate como vaso frágil a su esposa, para que la esposa sea ayuda idónea, para que el marido sea el sacerdote del hogar, para que el matrimonio enseñe a sus hijos en el conocimiento de Dios. Para todo eso, necesitamos ser persistentes, perseverantes y continuar haciéndolo día a día.

Cuando se me ocurra, no sirve. Cuando yo quiero, no sirve. Persistir en la oración. La palabra nos insta a orar en todo tiempo, a tiempo y a destiempo. La palabra nos enseña que tenemos que hacer rogativas de oración; nos enseña que debemos ser pacientes en la oración, fortalecernos en la oración, pedir al Señor en la oración, presentar todas nuestras necesidades en oración, interceder por aquellos, interceder por este otro, interceder por el que está enfermo, por el hermano que está sin trabajo. Pero para eso, debemos ser constantes, perseverantes, y ser personas que permanezcan en lo que han aprendido. En Colosenses 4:2 dice: "Dedíquense a la oración". Hechos nos dice: "Unánimes todos perseveraban en la oración". Debemos perseverar como Comunidad en la oración. Las oraciones cortadas no sirven, en el buen sentido lo digo. Tú, como hijo de Dios, en lo personal, debes ver si estás realmente persistiendo y perseverando en la oración, o solamente nuestras oraciones son para dar gracias por los alimentos en la comida, en la once o cuando entro al trabajo. Persistir, permanecer y perseverar en la oración.

2. Perseverar en la palabra.

La palabra también nos enseña que hay que persistir en lo que hemos aprendido, en lo que nos han enseñado.  Si me han enseñado a perdonar, hacerlo; perseverando. Si nos han enseñado a que los esposos debemos tratar como vaso frágil a nuestras esposas, debemos tener cuidado de nuestro hogar; hacerlo y perseverar en ello. No podemos, como hijos de Dios, hacerlo un día y otro día no; porque vamos a ser cristianos inconstantes si no lo hacemos. Pablo le dice a Timoteo: "Persiste en todo lo que has aprendido".

En Santiago 1:2-25 podemos leer lo que dice relación a mantenernos en la palabra del Señor: "No se contenten con sólo escuchar la palabra, pues así, se engañan ustedes mismos, llévenla a la práctica, el que escucha la palabra pero no la pone en práctica, es como aquel que se mira el rostro en el espejo, y después de mirarse se va, y se olvida enseguida de cómo es. Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da la libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que han oído, sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla". Dios nos demanda a que debemos permanecer y no solamente escuchar la palabra, sino ser hacedores de la palabra, de forma constante y perseverante, permanentemente. Esta palabra recuerda lo que le dijo Dios a Josué, dice: "Recita siempre el libro de la ley, la palabra. Recítala siempre, y medita en ella de día y de noche, cumple con cuidado todo lo que en él está escrito, así prosperarás y tendrás éxito". Si tú quieres tener (como yo) éxito en la vida cristiana; debemos permanecer y conocer la palabra, escudriñarla, meditarla y ser perseverante en leerla, en conocer lo que la palabra me quiere enseñar, siempre hay algo que aprender. No podemos seguir y decir: - Yo cumplí esta etapa -.  Aquí no hay etapas. Siempre hay algo que aprende. Dios siempre nos quiere decir algo por medio de su palabra y también, Dios nos va a corregir. Pablo le dice a Timoteo: "Porque esta palabra en la cual debes permanecer es válida para reprender, para corregir para enseñar". Entonces, debemos conocer la palabra de Dios, para que no cualquier viento de doctrina, no cualquier viento de prosperidad, no cualquier viento de cosas falsas, vengan a nuestros oídos  y, por no tener perseverancia de lectura de conocimiento de la palabra, nos vayamos por caminos equivocados. Persevera en la palabra. Conoce la palabra. Pablo le dice a Timoteo: "Tú que conoces la palabra desde pequeño, hazla, ejercítala, sé hacedor de ella".

3. Comunión con los santos.

Debemos perseverar como Iglesia y como Comunidad, en la comunión con los santos. Dios no nos hizo para ser solitarios. Dios nos hizo para conformar una familia. Nos hizo para vivir en Comunidad. Aquí no tenemos llaneros solitarios. La palabra nos dice también:  "Perseveraban en la comunión con los santos". Debemos vivir en Comunidad. Nos necesitamos unos a otros. Yo te necesito a ti, tú me necesitas a mí. En los momentos de enfermedad, en los momentos de aflicción, en los  momentos de alegría, goza con los que se gozan, llora con los que lloran. Nos necesitamos. No podemos vivir tan individualmente, y para esto, debemos perseverar en la comunión con los santos. Los grupos caseros son una buena oportunidad para que se produzca esta comunión, para que se conozca esta koinonía. Yo debo perseverar en ir, en asistir, porque ahí estoy cumpliendo como dice en la palabra: "perseveraban en la comunión de los santos, en el compartimiento del pan, en las necesidades". Necesitamos como Comunidad perseverar en esto. No olvidarnos. Persistir. Cuando alguien se acaba de integrar al grupo casero enséñenle a  persistir, a perseverar en la comunión de los santos, necesitamos tener esta cualidad.

Necesitamos perseverar en oración, perseverar en la palabra, en el conocimiento de Dios, y necesitamos perseverar en la comunión de los santos. Iglesia persevera en lo que te han enseñado. Éstos son los consejos que le ha enseñado Pablo a Timoteo. Hermanos, ¡qué difícil! Hasta yo he vivido eso. Yo he vivido en la inconstancia. De que hoy día sí y mañana no puedo. Yo creo que todos y aquí no se salva nadie, podemos decir: - Hermano, estoy complicado -.

Les voy a poner un ejemplo:  ¿Saben de donde sale el término "tiro la toalla"?  ¿No? Algunos hijos de Dios  dicen: -No, ya tiré la toalla. Me miraron feo, todos los domingos me miran feo. No, yo ya tiré la toalla -. El término: "yo, ya tiré la toalla", viene del boxeo. Hay dos boxeadores, los dos tienen su manager, su empleador, el que le grita de la esquina. - Hazlo así, hazlo -. Alguien le da la instrucción, le dice: - Muévete más allá, mueve la cintura, pégale un derechazo -. No sé. Ustedes saben más que yo. Y cuando el entrenador mira y ve que el boxeador, su pupilo, está muy mal; el entrenador decide y tira la toalla. Cuando tira la toalla se acabó la pelea y perdió. Hagamos un paralelo, hagamos una simulación. Nosotros, como hijos de Dios, somos los boxeadores y nuestro manager es Dios. Nosotros estamos en la pelea: peleando, perseverando, con dificultad en el camino y  no nos resulta, pero ahí estoy y miro al manager. ¿Por qué no tira la toalla? El dice:  - Nunca -. Al contrario, Dios te dice:  "Esfuérzate, se valiente, persevera, permanece, yo estoy aquí, yo no voy a tirar la toalla". El tirar la toalla no es una decisión del boxeador. El tirar la toalla es una decisión del manager, del entrenador, y si Dios es el entrenador,  ten por seguro hermano, que Él nunca va a querer que tú tires la toalla. Dios dice cuando hacerlo, porque Él quiere que tú permanezcas, que crezcas, que perseveres, que luches frente a todas esas adversidades. Él quiere que luchemos ante esa situación difícil que estoy viviendo: en mi matrimonio, en mi hogar, en el lugar de mi trabajo, con mis hijos, donde sea. Dios nunca va a tirar la toalla porque Él está ahí para decirnos: "Persevera, permanece, todo lo puedes en mí, todo lo puedes hacer, yo estoy contigo. Yo te di mi Espíritu, no de cobardía sino de poder, yo estoy ahí ayudándote, consolándote escuchando tus ruegos, escuchando tus oraciones. Mirando cuando tú lees la palabra, viendo cuando tú estás en comunión. No, yo no voy a tirar la toalla porque yo estoy aquí respaldándote". (Solamente que el boxeador tiene que hacer su parte, seguir dándole).

Nosotros como hijos de Dios ¡claro que tenemos dificultades! Pero tú hermano, si te caes, párate; porque Dios está ahí, Él no va a tirar la toalla, porque Él no quiere que seas un derrotista. La palabra nos enseña  que somos más que vencedores. Y Él nos va a dar mucho más abundantemente de lo que esperamos. Si estás luchando, persevera. Persevera en lo que has aprendido. Permanece, persiste, sé porfiado porque tienes un manager; Dios que te respalda y que te dice: "Anda". Usted y yo no estamos ajenos a todo esto. No estamos ajenos a salir a este mundo a luchar constante y diariamente. Muchas veces queremos que nuestro manager tire la toalla, pero Él dice: "No". Perseveremos en la oración. Perseveremos en la comunión con los santos. Perseveremos en la palabra y en el conocimiento de la palabra, para que como hijos de Dios maduremos, avancemos, y no nos quedemos estancados.

Algunos dicen: - No, es que yo ya cumplí mi etapa -. ¡hermanos aquí no hay etapas! Siempre hay algo  que aprender. Siempre hay algo que enseñar. Vayamos caminando hacia la madurez del evangelio; porque ya es tiempo en que debemos comer comida sólida, y no estar tomando leche. Todavía estamos actuando como niños; dejemos las cosas de niños y actuemos como adulto.  Dios nos dice, persevera persiste.

Pablo le decía a Timoteo: "Persiste en lo que has aprendido. Por lo tanto, dejen la mentira, hable cada uno con su prójimo con la verdad; porque todos somos miembros de un mismo cuerpo. Si se enojan: no pequen, no dejen que el sol se ponga estando aún enojados y no den cabida al diablo. Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan al mensaje, a la edificación, que sean de bendición para quienes le escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados, para el día de la redención. Abandonen toda amargura, toda ira, todo enojo, grito, calumnia, de malicia, más bien sean bondadosos, compasivos unos con otros y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo". 

Perseveremos en esto, seamos firmes en esto, porque la palabra es la instrucción de Dios para nuestra vida; porque Dios nunca va a querer que tú salgas derrotado,  Él nunca va a tirar la toalla, porque Él, siempre va a querer ayudarte, va a querer que perseveres, va a querer que luches, va a querer que te pongas la armadura de Dios, va a querer que tú ayunes, va a querer que tú ores, va a querer que tú leas la palabra, va a querer que llegues al conocimiento de la palabra. Nosotros queremos tirar la toalla por cualquier circunstancia. Les insto a que perseveremos en lo que hemos aprendido, en lo que nos han enseñado, como Iglesia, como Cuerpo de Cristo.

Para terminar, hermanos, se puede. Porque tenemos a un Dios grande y fuerte creador de todas las cosas, un Dios que es fiel, un Dios que es poderoso, un Dios que todo lo sabe, un Dios que es omnisciente , un Dios que está en todo lugar. Él sabe lo que tú estás pasando. Él conoce tu debilidad. Él conoce tu fortaleza. Él sabe que el día de mañana tú vas a caer; pero también Él desea que tú te levantes y continúes perseverando. Lo que Él no quiere es que seas de doble ánimo, porque vas a ser luz.

David habla en el salmo 27.

"El Señor es mi luz y mi salvación;  ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme?
Cuando los malvados avanzan contra mí para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen.
Aun cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aun cuando una guerra estalle contra mí, yo mantendré la confianza.
Una sola cosa le pido al Señor, y es lo único que persigo: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y recrearme en su templo.
Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada; al amparo de su tienda me protegerá, y me pondrá en alto, sobre una roca.
Me hará prevalecer frente a los enemigos que me rodean; en su templo ofreceré sacrificios de alabanza y cantaré salmos al Señor.
Oye, Señor, mi voz cuando a ti clamo; compadécete de mí y respóndeme.
El corazón me dice: "¡Busca su rostro!"Y yo, Señor, tu rostro busco.
No te escondas de mí; no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo, porque tú has sido mi ayuda. No me desampares ni me abandones, Dios de mi salvación.
Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos.
Guíame, Señor, por tu camino; dirígeme por la senda de rectitud, a causa de los que me acechan.
No me entregues al capricho de mis adversarios, pues contra mí se levantan falsos testigos que respiran violencia.
Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del Señor en esta tierra de los vivos.
Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo;¡pon tu esperanza en el Señor!"
(Biblia al día)


Debemos entender que en este camino siempre habrán obstáculos, dificultades, persecuciones y demás; pero necesitamos perseverar, persistir y permanecer en lo que hemos aprendido.

 

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